Durante años, muchas plantas de confección han operado con márgenes ajustados, dependiendo de la eficiencia de su mano de obra directa para mantener la rentabilidad.
Pero este año ocurrió algo que cambió el escenario por completo. El salario mínimo en Colombia tuvo un incremento cercano al 24%, y para las empresas manufactureras esto no es solo un dato económico: es un impacto directo sobre su principal costo operativo.
Y aquí está el punto crítico: los precios de venta no siempre suben al mismo ritmo que los costos.
Entonces, ¿de dónde sale ese 24% adicional?
El costo que más pesa en confección
En la mayoría de plantas de confección, la mano de obra directa representa uno de los componentes más grandes del costo del producto.
Cuando ese costo sube de forma tan significativa:
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- Cada minuto improductivo cuesta más
- Cada desbalance de línea duele más
- Cada retraso afecta más la rentabilidad
Lo que antes era una ineficiencia tolerable, hoy es una fuga de dinero.
El problema no es falta de esfuerzo
Muchos gerentes reaccionan intentando:
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- Presionar más la producción
- Aumentar metas
- Exigir más a supervisores y operarias
Pero la mayoría de las veces el problema no es esfuerzo. Es falta de visibilidad operativa.
Si no sabes:
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- Dónde se pierde tiempo.
- En qué procesos se detiene la producción.
- Qué operaciones generan cuellos de botella.
No puedes mejorar productividad de forma estructurada, solo estás reaccionando.
Lo que están haciendo las plantas más avanzadas
Algo interesante que varios gerentes han empezado a notar este año es que, después de años usando sistemas de control de producción, ahora están enfocándose con más fuerza en un punto específico:
Los tiempos improductivos.
¿Por qué?
Porque ahí está una de las mayores oportunidades para recuperar capacidad sin aumentar personal.
Ejemplos de tiempos improductivos que muchas plantas no miden bien:
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- Esperas por material
- Paros por desbalance de línea
- Problemas de calidad que detienen operaciones
- Falta de información sobre prioridades
- Cambios mal planificados
Cada uno de esos minutos, con un salario más alto, se vuelve más costoso que nunca.
Productividad: la única forma de absorber el golpe
Si el costo de la mano de obra sube cerca de 24%, hay dos caminos:
1. Aumentar precios (no siempre posible)
2. Aumentar productividad
Y aumentar productividad no significa trabajar más horas, sino:
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- Reducir tiempos improductivos
- Balancear mejor las líneas
- Tomar decisiones con datos reales y no con percepciones
- Detectar problemas en el momento en que ocurren, no al final del día
Ahí es donde los datos en tiempo real se convierten en una herramienta financiera, no solo operativa. También te interesaría leer 20 formas de mejorar la productividad en empresas de confección.
De control de producción a protección de rentabilidad
Tradicionalmente, muchos veían los sistemas de control de piso como herramientas para “organizar la planta”. Hoy el enfoque es otro.
Se convierten en una forma de:
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- Entender dónde se está perdiendo dinero
- Recuperar minutos que antes pasaban desapercibidos
- Tomar decisiones basadas en información real
En un contexto de aumento de costos, medir bien es proteger margen.
Conclusión
El aumento del salario mínimo no se puede evitar, pero el impacto que tiene en la rentabilidad sí se puede gestionar.
Las plantas que logren convertir los datos de producción en acciones concretas sobre los tiempos improductivos tendrán una ventaja clara: podrán sostener su competitividad sin depender únicamente de subir precios o aumentar presión sobre su gente.
Hoy, más que nunca, la productividad dejó de ser un tema técnico. Es un tema estratégico.



